jueves, 30 de diciembre de 2010

Madrid Time: El Diez es Sobresaliente.



Cuando los próximos 365 días empiezan en Barcelona, las cosas se ven desde lo alto. Y con un vestido azul brillante y una nariz recién operada, entramos en el año 10, unos cuantos asturianos, unos cuantos catalanes, un cántabro y yo.
Dicen que el 10 es el sobresaliente, así que se planteaba inquietante este año. Un arranque con silencios interpersonalex, con nuevo hábitat familiar, con pasiones villaviciosas y con una cita importante: Berlín. Allí, a 18 grados por debajo de cero, compartí McDonalds, excesos de equipajes, risas y carreras. Como si no hubiera un mañana. Siempre os recordaré a todos los que hicisteis posible que engordase 4 kilos en tan sólo 1 semana.
Fue transcurriendo el calendario con la visita de la mujer que algún día utilizó americana blanca y tacones rosa fucsia. Con un super concierto de Alicia Keys en el Teatro Real acompañado de la negra más negra. Con noche de fiesta desenfrenada de lunes a domingo, y sin ir desesperado. Con semanas de todo, menos santas. Con gemelas llenas de corazones y con peleas blogeras dignas de juzgado de guardia. Y con la vuelta al trabajo, allá por Abril. Recuperar El Corte Inglés supuso recuperar al cliente que mejor huele de todos. Lo celebro.
Cuando el calor empezó a apretar, las piscinas se convirtieron en pieza básica de mi tiempo libre, escaso pero bien aprovechado. Y es que aquí no hay playa. Vaya, vaya. Unas fiestas de prao con jamón del bueno y compañía de la mejor, dieron la bienvenida al período estival en las tierras del Norte. A base de Xan Xuan, botellones de Ron Miel con mi rata favorita, cenas con espejos, conciertos con paraguas y rodeado de la mejor gente.
Compartir piso con la persona más géminis que conozco hace que días la odie y otros la ame con la fuerza de los mares. Ella sabe entenderme bien, porque yo soy raro, así que espero no tener que decirte otra vez que si pasa la vida, tu eres uno de mis ideales cortejos de ilusiones. Ya van 3 años. Y los que quedan. Y estoy genial, contigo.
Nueva York ha marcado un antes y un después en mi vida. No sé por qué, pero así ha sido. Intentaré por todos los medios volver allí, contigo, que aunque al final no hayas podido ir, quizás no era el mejor plan para conocer la ciudad más increíble del Mundo. Aun recuerdo con mi madre y mi abuela, dos personas que nunca pueden faltar en un recordatorio de estos, me decían: “ten cuidado en nueva york, que allí hay de todo”. Qué razón tenían! Amancio se sintió como en casa en aquellos 21 días sin comida casera. Os quiero chicos.
Cayendo ya las hojas de los árboles y de vuelta a la rutina, he ido acercándome al final de año con noticias buenas, regulares y malas. Pero todas han ayudado a saber que si te rodeas bien, al final todo tiene solución. Incluso mi fanatismo por Lady Gaga, desmesurado. Chicas, todo saldrá bien. Vosotras sabéis de quién hablo. Bilbao se llevó una gran parte de mí, pero volverá, y por la puerta grande, que es la suya. Y el Pau de Vallecas ha dejado sola a una pequeña gran campeona, que sin ella, dejarse llevar suena demasiado mal.
La Universidad ahí sigue, lejana como una conversación entre mi padre y yo, pero sigue. Con una torre gemela que perdió a la otra (momentáneamente) que me hace llorar de risa. Con una chica que ocupa plaza de extranjera pero que es una de las españolas que mejor me toca la pierna. Está también la chica con la sonrisa más perfecta y el pelo más largo del Mundo, te quiero. Y los rizos revoltosos de mi compañera de Cercanías, que es como una niña pequeña, pero tiene un corazón solamente comparable, en tamaño, a mis orejas.
Me gustaría acordarme de todas las personas que han hecho que este año me sienta una persona querida e importante. Personas del Norte, del Sur, del Este y del Oeste, que con sus granitos de arena han hecho la mejor de las playas, mi lugar favorito para gastar el tiempo sin mirar el reloj.
Y ahora a por el 11, que es la Matrícula de Honor.

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